El cementerio como identidad: ciudad de los muertos

Camilo Francisco Salas Ortiz

Resumen


Nuestras ideas, actitudes y prácticas hacia la muerte han sido configuradas históricamente por la estrecha interrelación de creencias religiosas y filosóficas,
realidades físicas y formas de organización socioeconómica. Por ejemplo, la muerte en la Edad Media era un fenómeno que se explicaba a partir de las ideas religiosas dominantes de la teología de su tiempo. Es decir, el cristianismo tenía un aparato conceptual que abarcaba el fenómeno con suficiencia, pues permitía explicar y dar cuenta de la muerte ofreciendo una respuesta a por qué morimos y a dónde va nuestro espíritu después de la vida terrenal. Pero si miramos otros períodos en la historia marcados por guerras, pestes y conflictos, veremos que son las condiciones sociales, políticas y económicas las que determinaron la actitud hacia la muerte, pues en los momentos históricos en los que la población es saludable y longeva, la muerte es un fenómeno menos habitual y cuando ocurre se experimenta como un suceso doloroso y necesariamente traumático; pero en períodos de pueblos atacados por enfermedades mortales, o en épocas de guerras y conflictos sociales, la familiarización con el fenómeno de la muerte hace que las personas la experimenten como algo cotidiano y por ende menos doloroso y traumático.

Palabras clave


actitudes; prácticas; muerte; socioeconómica; religiosas

Referencias


No Aplica




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